Ayuda en Acción Perú
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Ayuda en Acción integra su Acción Humanitaria en el contexto amplio del desarrollo sostenible, a través de un enfoque de gestión de riesgos, como proceso que incide en la transformación y reducción de las condiciones de riesgos, actuando sobre las causas que los generan y sobre las consecuencias que tienen en la sociedad, una vez que estos se traducen en situaciones de tensión e inestabilidad sociopolítica, conflictos armados, desastres naturales, epidemias y/o hambrunas.

En base a lo anterior, entendemos la Acción Humanitaria como:

Un conjunto diverso de acciones de apoyo a las personas afectadas por desastres o crisis humanitarias, desencadenadas por desastres naturales por conflictos armados, epidemias y/o hambrunas que se orientan a:

  • Proteger la vida, prevenir, disminuir y aliviar el sufrimiento humano.
  • Defender sus derechos fundamentales, reconociendo su integridad y su derecho a vivir con dignidad.
  • Facilitar la continuidad de los procesos de desarrollo, transformando las condiciones de riesgo, si es necesario, para garantizar su sostenibilidad.

 

EN PERÚ

Convencidos en la necesidad de incidir en un Desarrollo Rural Sostenible aplicamos un nuevo enfoque para lo denominado el “mundo rural”. Nuestro objetivo es facilitar el acceso de oportunidades a las personas que viven en las zonas rurales para que puedan elevar su calidad de vida. Nuestro enfoque está asociado a la globalización y modernidad y, a la vez, a las demandas de los pueblos originarios, sobre todo en la búsqueda del reconocimiento de sus particularidades como sociedades.

Los desafíos son múltiples. La extrema pobreza afincada en medios rurales se da en un contexto que sobreestima lo urbano y sigue asociando tradicionalmente lo “rural” con lo “agropecuario” o “campesino” Hace falta alentar cadenas productivas y micro-emprendimientos para enfrentar la pobreza y elevar condiciones de vida y de gestión de los núcleos rurales.

La reciente regionalización en el Perú constituye una ventana de oportunidades que debe aprovecharse en beneficio de la población rural. En ella deben atenderse los nuevos roles de los municipios para liderar cambios en el medio rural, y de los gobiernos e instituciones regionales para reforzar avances en el acceso a servicios públicos y en los procesos de transformación productiva agropecuaria y no agropecuaria, y en la conformación de mancomunidades municipales con visiones regionales de desarrollo compartido.