Ayuda en Acción Perú
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La educación no es solo un derecho humano más, indispensable para el desarrollo de las personas y las sociedades, sino que es una herramienta del cambio social.

Sin embargo en los contextos de pobreza y exclusión en los que Ayuda en Acción está presente la educación es un derecho que no se cumple.

La deficiente cobertura, especialmente en zonas rurales y barrios urbano-marginales donde faltan escuelas, profesorado cualificado y bien retribuido y equipamiento básico. Los costes que imposibilitan que las familias puedan afrontar el que sus hijos e hijas acudan a la escuela.

La baja calidad de la educación, el trabajo infantil, la discriminación de género que obstaculiza la educación de niñas y adolescentes, la discriminación por discapacidad o enfermedad o la deficiente o nula atención a las necesidades de aprendizaje de las personas adultas.

Con nuestro trabajo perseguimos el Derecho a la Educación para todos y todas; una educación básica de calidad y gratuita, que provea a las personas con los contenidos y habilidades básicas necesarias para desarrollar una vida digna, seguir aprendiendo y poder ejercer como ciudadanos y ciudadanas libres de modo crítico.

Queremos una educación

  • que desarrolle las capacidades personales y sociales que permitan a las personas conocer el funcionamiento del sistema social para desenvolverse cotidianamente en él, así como cuestionar y recrear positivamente sus propios roles e instituciones.
  • con identidad propia del territorio que facilite el fortalecimiento de capacidades y medios para transformar la realidad y superar las condiciones de pobreza y exclusión.
  • con equidad de género. No sólo que salve las discriminaciones e inequidades en el acceso y permanencia que sufren niñas, jóvenes y mujeres, sino una educación que promueva la redefinición de los roles y las relaciones de género en términos de respeto y diálogo.
  • que fomente y enseñe la gobernabilidad democrática,
  • que mire al desarrollo económico como a un instrumento para el desarrollo de las personas y los pueblos, pero no como un fin en sí mismo.
  • que fomente la cultura, protegiendo y enriqueciendo los patrimonios culturales y que atienda a los procesos de interculturalidad para promover la convivencia democrática entre colectivos con diferentes identidades.
  • que ejerza un papel fundamental en el medio ambiente, tanto en el desarrollo de actitudes de respeto, como en la generación y fortalecimiento de capacidades para la preservación, recuperación y manejo racional de los recursos naturales.
  • que ayude a prevenir las enfermedades. Una educación que combata el estigma de enfermedades como el VIH/Sida y asegure la dignidad de las personas que la padecen.
  • para todos y todas, pero poniendo nuestro centro en las personas excluidas y queremos que esta educación sea ofrecida / garantizada por los estados, que son los únicos responsables.

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EN PERÚ

La propuesta educativa rural que Ayuda en Acción ejecuta contempla dos espacios pedagógicos contiguos de intervención: la educación escolar formal y la no formal, o de adultos. En ambas el objetivo es que las Comunidades Rurales se doten a sí mismas de los recursos humanos necesarios, y de las estrategias educativas oportunas, para que sean capaces de transformar sus territorios, la organización y gobernabilidad comunitaria y local, y el sistema productivo y económico, de acuerdo con sus necesidades y aspiraciones.

Asimismo, debe atenderse el reclamo de una educación propia y útil para los propósitos que la transformación del medio rural supone. Esto implica el cuestionamiento –en el Perú y en la región latinoamericana– de la forma cómo se está aplicando la educación en general y de la actual escuela estatal en medios rurales y en contextos indígenas. Desde nuestra perspectiva la educación renovada en medios rurales debe asumir un enfoque intercultural asociado a una opción por democratizar más el país partiendo del conocimiento local y del refuerzo de identidades en un diálogo e intercambio de conocimientos con saberes de otras sociedades y culturas. Será fundamental en ella la consideración de características culturales y estilos de aprendizaje de las propias comunidades originarias (incorporación de códigos y procesos epistemológicos propios) así como promover la participación equitativa de hombres y mujeres tomando en cuenta un enfoque generacional. En el caso peruano será esencial atender las demandas de atención específica que representan las actuales escuelas unidocente y multigrado, así como la ausencia de oportunidades educacionales en el nivel secundario. No hay recetas para el desarrollo rural por eso se hace necesaria la definición de una nueva agenda de actuaciones concertadas con el sector empresarial y el conjunto de la sociedad civil territorial, en la cual la planificación del desarrollo se visualice como una tarea colectiva de interés común de modo que “lo rural” se transforme en otra manera de vivir con dignidad.

 

Indicadores en Educación

  • 81% de jóvenes de 5to año de secundaria no comprende lo que lee.
  • Según el Ministerio de Educación sólo el 32,2% del total de la población menor de 5 años, es atendida por el sistema educativo. La menos favorecida se sitúa entre los 0 y 3 años, sólo el 2,5% recibe atención.
  • El 4% de niños –entre 5 y 11 años– no asiste a un centro educativo.
  • El 16% de niños de último grado tiene que trabajar.
  • Los centros educativos en áreas rurales suman 29,766 y significan el 58% del total de Centros Educativos registrados en el Perú.
  • Los Centros Educativos de la zona rural ofrecen predominantemente educación primaria, el 73.5%. La Educación Inicial es ofrecida sólo por 17% de los Centros Educativos.
  • En la zona rural el 98% de las escuelas son de gestión estatal.
  • El 33% de los gastos de la educación pública es cubierto por las familias peruanas
  • Walter Alarcón –experto en educación, basándose en información de la Encuesta Nacional de Hogares producida por el Instituto Nacional de Estadística e Informática– estima que en el Perú más de un millón 253 mil niños, niñas y adolescentes, entre 6 y 16 años, no asisten a la escuela.
  • En la zona rural existe un déficit del 22.8% en la oferta de educación primaria completa. Muchos Centros Educativos Primarios no se dicta los 6 grados de primaria.
  • El número de docentes rurales de primaria escolarizada a nivel nacional asciende a 60,198. El 86% de éstos docentes ha obtenido títulos pedagógicos en universidades e institutos. Eso no los acredita para trabajar en zonas rurales ya que las condiciones y contextos son diferentes. Por ejemplo, en su formación no son capacitados para enseñar en escuelas multigrado y unidocentes. (El 91.7% de las escuelas primarias rurales corresponde a la modalidad multigrado y unidocente).
  • Los resultados iniciales de una valoración de aprendizaje realizado en el 2001 muestra que en las escuelas multigrado los alumnos rinden menos que las escuelas polidocentes.
  • En 1996, una valoración del aprendizaje nacional encontró que sólo el 38.5% de niños/as escolares rurales dominaron 9 de 14 competencias básicas, comparado con el 63.5% de niños/as urbanos/as que lograron esos dominios.
  • En los poblados más pequeños de la zona rural, los Centros Educativos unidocentes tienen un promedio de 30 alumnos atendidos por un maestro – director.
  • La precariedad educativa femenina sigue siendo alta. El 32% de las niñas campesinas repiten de año o abandonan la escuela. Las mujeres rurales promedian sólo 4.9% de años de escolaridad. 7 de cada 10 analfabetos son mujeres en el medio rural.
  • En el 2002 el actual gobierno definió el Plan Maestro de Alfabetización como programa estratégico y mecanismo para superar progresivamente la exclusión de analfabetos. El cálculo de la inversión estimada para este tema equivale a $6.35 mensual por participante. La meta anual es de 250 mil alfabetizados a través de un programa de 8 meses de duración .

LA EDUCACIÓN TEMPRANA

Para la Fundación Ayuda en Acción la atención integral de niñas y niños desde 0 a 3 años es una preocupación prioritaria. Numerosas investigaciones dan cuenta de la importancia que tienen los primeros años de vida, ya que en esta etapa se sientan las bases del desarrollo futuro. Más del 50% de las capacidades del ser humano están en juego en los 3 primeros años de vida. En nuestro enfoque de Educación Temprana los niños y niñas son sujetos y actores de su propio aprendizaje y no sólo sujetos de reacción.

Actualmente se conoce que, desde que nacemos los seres humanos somos sujetos de acción, con capacidad de transformar el medio y de transformarnos nosotros mismos. Es desde la acción que, desde niños(as), iniciamos la exploración y a conocer y formar nuestro pensamiento. Con la pedagogía de la acción tratamos de contribuir “al advenimiento de una inteligencia en una dimensión más humana, que rompa con la formación de una inteligencia mecanizada que no tiene en cuenta la riqueza de la extensión del pensamiento de cada niño/a”, Bernard Aucouturier.

Es importante considerar que, si queremos lograr grandes cambios en los procesos educativos del país y en las acciones de las nuevas generaciones, debemos empezar por los más pequeños y orientar todas las fuerzas hacia un proceso dentro de un marco de calidad y equidad en la enseñanza.

Los niños y las niñas necesitan conocer y comprender el mundo en el que viven y actúan. Por ello, deben desarrollar capacidades para la observación y el análisis de la realidad, la construcción de sus conocimientos y la solución de problemas de la vida cotidiana. Igualmente, sentimientos de pertenencia, respeto, interés y valoración de todos los elementos que la integran.

La Educación Temprana promueve el desarrollo oportuno de las potencialidades del individuo. Al hablar de desarrollo, nos referimos tanto al niño(a) como al grupo familiar y, a todos aquellos seres humanos con los que el niño(a) interactúa cotidianamente (comunidad). Es así, que procuramos un trabajo con el niño(a) fundamentado en el apoyo con los padres, y la creación de un ambiente que facilite su desarrollo.

En la práctica construimos un espacio físico y relacional con el propósito de permitir que la autonomía se desarrolle y se manifieste. Pero, esta actividad surge ante la presencia de un adulto observador y significante que, atento a las necesidades y posibilidades de cada niño, acompaña y facilita el proceso de desarrollo y aprendizaje físico y psicológico natural y equilibrado.

Los programas de educación temprana pretenden potenciar los períodos sensitivos, que son los momentos oportunos en los que el niño asimila con más facilidad determinados aprendizajes, todo esto relacionado a dos pilares básicos, la libertad de movimiento y el vinculo afectivo.

Dentro del concepto que parte de una experiencia de trabajo con niñas y niñas menores de 3 años, podemos decir que la educación temprana implica tener una mirada diferente donde podemos ver al niño como sujeto autónomo, que tiene iniciativa y es capaz de desarrollar sus propios proyectos y donde el adulto cumple un rol secundario que lo apoya y lo respeta en su proceso de aprendizaje y desarrollo.

 

LA METODOLOGÍA CATE

Con el objetivo de crear las condiciones necesarias de calidad educativa desde las necesidades y derechos de las niñas, niños y adolescentes en los centros escolares, la metodología CATE, como propuesta de innovación pedagógica de Ayuda en Acción, se sustenta en los siguientes principios:

  • El reconocimiento de una dinámica interacción entre el conocimiento cotidiano y conocimiento científico.
  • La visión de la Escuela como un espacio de construcción y gestión del conocimiento, a partir de la relación hombre-naturaleza
  • Los contenidos curriculares se enriquecen o reconstruyen a partir de la experiencia de los productores para conocer su mundo y mejorarlo.
  • La escuela ayuda a la formación de la ciudadanía propiciando mejores niveles de participación de las personas.
  • El compromiso de los padres en el proceso educativo-docente de sus hijos.
  • La investigación escolar como proceso de reflexión, análisis y producción de conocimientos.
  • Los contenidos del aprendizaje parten de la cultura de la comunidad, de sus ciclos productivos y de su mundo interno vivido.
  • Los recursos naturales, humanos y culturales de la comunidad, son utilizables como medios del aprendizaje.
  • Que conocer, analizar, transformar y evaluar son los ejes orientadores de la intervención metodológica.
  • Los procesos evaluativos son considerados como práctica que refleja el deseo de transformación de los sujetos del proceso formativo.
  • Desarrollar en los niños y niñas sus capacidades creativas.
  • Las acciones educativas están orientadas al desarrollo integral del niño en todas sus dimensiones (biosicosocial).

La metodología CATE comprende cuatro momentos –Conocer, Analizar, Transformar y Evaluar– y a través de ellos pretende:

  • Desarrollar en los niños y niñas capacidades y habilidades para conocer la realidad de su entorno a través de procesos de investigación que le permita observar, ver, levantar datos e informaciones y de esta manera producir conocimientos propios.
  • Promover en los niños y niñas capacidades y habilidades de análisis de la información que les permita confrontar, desarrollar y sintetizar el conocimiento producido resignificándolo a un nuevo nivel de conocimiento en base a sus experiencias.
  • Desarrollar en los niños, niñas y padres de familia capacidades, habilidades, actitudes y valores para operar en su realidad y transformarla, haciéndola ésta más apta para el desarrollo del proceso educativo.
  • Desarrollar capacidades y habilidades para reflexionar, proponer y enrumbar los propios procesos de trabajo de los sujetos involucrados en el proceso educativo. Evaluar.

 

ALFABETIZACIÓN

En el Programa de Alfabetización no sólo se busca que la persona iletrada aprenda a leer y escribir. Con el Método Reflect – Acción se generan dos procesos paralelos y entretejidos: uno de alfabetización y otro de empoderamiento. Ambos procesos se refuerzan mutuamente: el empoderamiento de las personas crea usos para la alfabetización y la alfabetización proporciona habilidades prácticas para el desarrollo del empoderamiento de las capacidades de las personas.

La Metodología Refect-Acción consiste en organizar grupos de trabajo de personas iletradas, que se reúnen 3 veces por semana. Cada grupo, integrado por un promedio de 15 personas, está a cargo de un facilitador o facilitadora de la zona que ha sido capacitado(a) por el equipo del Área de Desarrollo. Las actividades de los grupos comienzan con dinámicas de animación y participación que ayudan a los(as) asistentes a “romper el hielo”.

Los(as) participantes elaboran sus propios materiales de estudio como: mapas, matrices, calendarios, diagramas, etc, en los que representan su realidad. La idea es que el proceso de aprender tenga como punto de partida el conocimiento que cada uno ya posee, así, quién participa se siente vinculado y valora sus saberes previos.

El Programa busca que se genere una formación integral, mediante la cuál los(as) participantes reconozcan, expliquen, cuestionen y propongan soluciones a la problemática de su comunidad en forma consciente, creativa y crítica; de manera directa y activa en la transformación de su medio, con un rol protagónico. Finalmente, este proyecto se suma a otros trabajos que apuntan a lograr las metas a las que el Perú se comprometió en el Foro Mundial sobre la Educación, celebrado en Dakar en el año 2000. Este compromiso colectivo debe orientar las propuestas y los esfuerzos que se realicen hoy y en el futuro hasta el 2015, para conseguir una Educación de Calidad para Todos(as). En ese sentido el presente proyecto se enmarca en las metas comprometidas por el Perú:

  • Aumentar en un 50% el número de adultos alfabetizados, en particular mujeres, y facilitar a todos los adultos un acceso equitativo a la educación básica y a la educación permanente.
  • Mejorar todos los aspectos de la calidad de la educación y asegurar la excelencia, de modo que todos logren resultados de aprendizaje, reconocidos y medibles, especialmente en lectura, aritmética y competencias esenciales para la vida.
  • Asegurar las necesidades de aprendizaje de todos los jóvenes y adultos mediante un acceso equitativo a programas apropiados de aprendizaje de competencias para la vida y la ciudadanía.