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Santa Cruz y Ayabaca inician nueva etapa

Concluir un ciclo de ejecución de un proyecto nos llena de orgullo y nostalgia. Hace 10 años asumimos un compromiso con 2700 familias de Santa Cruz, de Cajamarca, y hace 12 nos comprometimos con 10,169 pobladores de Ayabaca, en Piura. Dos provincias que aún se encuentran luchando por su desarrollo pero que ya tienen los cimientos firmes para iniciar una nueva etapa.

En Ayabaca forjamos familias sostenibles

La provincia de Ayabaca es la provincia más alta del departamento de Piura, su nombre tiene un significado misterioso “sepultura o tumba antigua de muertos”, debido a que en esta zona se hallaron osamentas humanas y restos de armas primitivas y que los españoles atribuyeron al afán expansionista de los Incas. En términos culturales, Ayabaca es considerada tierra de los espíritus, brujos, curanderos y en donde se respira la religiosidad por la veneración al Señor Cautivo de Ayabaca y a Nuestra Señora del Pilar.

Nuestra intervención se ha realizado en los distritos de Ayabaca, Jililí, Sícchez, Montero y Suyo, la población beneficiada ha sido más de 12,000 personas y nos hemos focalizado en su principal actividad económica, la agricultura, ya que la mayoría de sus pobladores se dedican al cultivo del maíz, maní, yuca, camote, plátano y arroz.

Concientizar sobre el cuidado de la tierra y el uso apropiado y conservación de los recursos naturales no ha sido tarea fácil y decidimos enfocarnos en potenciar estas actividades de una manera tecnificada, difundiendo una cultura del cuidado de la tierra y la preservación del medio ambiente: agua, suelo y árboles.

Es así, que se puso en marcha una estrategia integradora, convocando la participación de agricultores, docentes y alumnos, con el objetivo de fomentar comunidades y escuelas productivas, profundizamos en la producción orgánica de hortalizas, mediante la preparación de abonos naturales y se instalaron viveros agroforestales con especies nativas como el higuerón, hualtaco, sauce y el almendro; asimismo, se emplearon 17 sistemas de riego por aspersión en 354 hectáreas de terreno de cultivo lo que ha beneficiado a 288 familias del sector.

Como Fundación teníamos una constante preocupación respecto a los niños y niñas de Ayabaca: Las condiciones de vida saludables y la educación. Es así que el programa contribuyó a reducir la desnutrición infantil del 56% al 36%, 700 niños y niñas menores de 5 años mejoraron su nivel de hemoglobina y 1345 madres de familia han adquirido hábitos saludables.

En cuanto a la educación, el resultado ha sido esperanzador, 200 niños y niñas menores de 3 años han accedido a una educación integral de calidad mediante los centros de educación temprana y 343 docentes de 120 instituciones educativas de educación inicial, primaria y secundaria fueron formados en metodologías de escuela rural y en estrategias CATE: Conocer, Analizar, Transformar y Evaluar.

Complementando estos resultados, 14 instituciones educativas han mejorado en infraestructura, equipamiento y metodología pedagógica. Se construyeron 29 aulas modernas y servicios higiénicos; además se ha entregado mobiliario escolar, equipos de cómputo y material bibliográfico complementario.

Es importante destacar también que 1040 adultos adquirieron habilidades de lecto escritura y cálculo matemático en 29 círculos de alfabetización, post alfabetización y educación básica alternativa.

Nuestra labor también incluye el fomento a la gobernabilidad democrática en las localidades donde intervenimos y para satisfacción de sus habitantes, 300 participantes, de los cuales 240 son mujeres, han fortalecido sus capacidades mediante el desarrollo de módulos curriculares sobre temas relacionados a los derechos humanos, género, liderazgo, alimentación saludable y vivienda.

Santa Cruz se abre paso hacia el desarrollo

Santa Cruz se encuentra ubicada en la sierra norte del Perú, es una de las 11 provincias de la región Cajamarca. Bajo su cielo despejado, 35 comunidades de los distritos de Catache, Santa Cruz, La Esperanza y Chancaybaños emprendieron un cambio dinamizando su economía principalmente a través de dos cadenas productivas: el cultivo de la tara y de la palta. Hoy 180 familias campesinas utilizan técnicas agroecológicas y están abasteciendo mercados locales, regionales y a nivel nacional con sus productos.

Para conseguir que un proyecto de esta envergadura esté encaminado fue necesario organizar a las familias, demostrarles en la práctica que estos productos son competitivos y generan ingresos. Se realizaron talleres de capacitación, se instalaron sistemas de riego con reservorios para almacenar el agua de la lluvia y técnicas de irrigación por aspersión y goteo. Se les asesoró para que elaboren su plan de negocios y hoy 130 pequeños productores están abasteciendo con el fruto del árbol de la tara a la agroexportadora Exandal, líder en la industria de anticorrosivos, y 50 están produciendo y participando del mercado con la venta de la palta.

En base a la estrategia de la organización, formación y empoderamiento, se impulsó la crianza tecnificada del cuy. Son 80 familias que se encuentran asociadas y están mejorando su calidad de vida a partir de la venta del cuy. Esta actividad ha permitido que las mujeres asuman un rol protagónico en la economía de sus hogares, de esa manera han fortalecido su autoestima y participan en la toma de decisiones al interior de sus familias.

Pero, lo más importante es que los niños han mejorado su nutrición, incluyendo en su dieta la ingesta del cuy. A nivel de la provincia, ha disminuido la anemia y la desnutrición infantil.

Otro aspecto a valorar del proyecto es que, a través del programa de Vínculos Solidarios, se ha trabajado directamente con 2000 niños y niñas desde la primera infancia hasta la culminación de su etapa escolar. Se han construido e implementado 34 aulas “honguito” con módulos de psicomotricidad y materiales educativos, y capacitado a 31 promotoras para una atención integral a la primera infancia. Se ha promovido el liderazgo a través de los municipios escolares y los estudiantes han alcanzado el nivel satisfactorio en la prueba de ECE del Ministerio de Educación.

Apadrina y #AyudaAMásGregorios

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Cuando un nuevo padrino o madrina se une a nuestra Fundación da vida a proyectos integrales y sostenibles. Por medio del programa Vínculo Solidario los padrinos y madrinas colaboran con iniciativas de desarrollo que buscan dinamizar la economía de una localidad, lo cual impacta directamente en la calidad de vida de los niños y sus familias. Es gratificante ver que, luego de un trayecto como el desplegado en Santa Cruz y Ayabaca, los niños apadrinados fortalecen su autoestima, tienen sueños y metas y se proyectan hacia el futuro. Son más de 1800 niños que empezaron muy pequeños con el apadrinamiento y hoy adolescentes han mejorado desde su educación hasta el acceso a una vivienda digna.

#AyudaAMásGregorios es una campaña solidaria inspirada en la película ochentera Gregorio, que narra la historia de un niño provinciano que llega a la capital y atraviesa una serie de vicisitudes para ayudar a su familia, en medio de la pobreza y un entorno hostil. Esta situación la siguen viviendo muchos niños en la actualidad y mediante el apadrinamiento queremos cambiar esa realidad. Tú puedes convertirte en padrino o madrina de Ayuda en Acción llamando al T. 7028600.

 

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